domingo, 13 de julio de 2014

Carta a Julieta.

Alguien me dijo que eligiendo no estoy renunciando, sino apostando por lo que realmente quiero.
Yo le elegí y ahora él me ha echado.
Demasiado jóvenes para ser tan infelices, así que dejemos de quejarnos y obliguémonos a pensar que realmente no lo somos. Y así de la credulidad llegue la (fe)licidad.
Por un verano junto a él en Verona. O, simplemente, por un verano junto a él. Aunque tengan que pasar muchos años hasta que llegue. Esperemos sin esperanza como muestra de heroísmo, y perdámosla lo último.
Resurgir de mis cenizas.
Siempre en mí.
14 de Febrero del 2008.



Una amiga mía ha llegado a Verona esta mañana con una carta mía bajo el brazo. Solo espero que Julieta pueda entenderme. Y también espero que Julieta no piense que estoy loca.

Lo más asombroso y desafiante de todo es que por mucho que huya, por mucho que corra, al final todos los caminos me llevan a ti. A mi Roma.

Has dicho que este verano vas a olvidarle, pero has mirado su conexión cinco veces en toda la noche. Has releído una conversación en blanco tras perder todos sus mensajes por accidente. Y te has puesto su foto como fondo de pantalla.
Has dicho que este verano vas a olvidarle y yo podría hacer una lista con cada una de las cosas que no estás haciendo bien.