Alguien me dijo que eligiendo no estoy renunciando, sino apostando por lo que realmente quiero.
Yo le elegí y ahora él me ha echado.
Demasiado jóvenes para ser tan infelices, así que dejemos de quejarnos y obliguémonos a pensar que realmente no lo somos. Y así de la credulidad llegue la (fe)licidad.
Por un verano junto a él en Verona. O, simplemente, por un verano junto a él. Aunque tengan que pasar muchos años hasta que llegue. Esperemos sin esperanza como muestra de heroísmo, y perdámosla lo último.
Resurgir de mis cenizas.
Siempre en mí.
14 de Febrero del 2008.
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