domingo, 13 de julio de 2014

Carta a Julieta.

Alguien me dijo que eligiendo no estoy renunciando, sino apostando por lo que realmente quiero.
Yo le elegí y ahora él me ha echado.
Demasiado jóvenes para ser tan infelices, así que dejemos de quejarnos y obliguémonos a pensar que realmente no lo somos. Y así de la credulidad llegue la (fe)licidad.
Por un verano junto a él en Verona. O, simplemente, por un verano junto a él. Aunque tengan que pasar muchos años hasta que llegue. Esperemos sin esperanza como muestra de heroísmo, y perdámosla lo último.
Resurgir de mis cenizas.
Siempre en mí.
14 de Febrero del 2008.



Una amiga mía ha llegado a Verona esta mañana con una carta mía bajo el brazo. Solo espero que Julieta pueda entenderme. Y también espero que Julieta no piense que estoy loca.

Lo más asombroso y desafiante de todo es que por mucho que huya, por mucho que corra, al final todos los caminos me llevan a ti. A mi Roma.

Has dicho que este verano vas a olvidarle, pero has mirado su conexión cinco veces en toda la noche. Has releído una conversación en blanco tras perder todos sus mensajes por accidente. Y te has puesto su foto como fondo de pantalla.
Has dicho que este verano vas a olvidarle y yo podría hacer una lista con cada una de las cosas que no estás haciendo bien.


domingo, 25 de mayo de 2014

Y te lamo y te juro que no recuerdo haber vivido esto.

No sé si era un sueño o qué era, pero de pronto estás al borde y tiras por la borda la brújula y el reloj de arena, porque el peso nos empuja hacia el fondo y no queremos tocar ahí.
Me pides papel y lápiz y gritas "El tiempo es nuestro, no hace falta que nadie nos dirija el camino" y te pones a dibujar un nuevo mapa del tesoro. Y sobre mi seno izquierdo haces una cruz y vuelves a gritar "¡tenemos el tesoro, tenemos el tesoro!". Y bailas por toda la cubierta. Y me prometes que iremos a medias, pero en el fondo sé que, como desde el primer día, yo perderé más. Porque quien más quiere, más pierde.


Y aunque sé que nunca llegaremos a tierra firme (que es realidad), y aunque el tesoro realmente nunca será tuyo ni mío (y no negatividad), sigo disfrutando del sol en cubierta. 


lunes, 19 de mayo de 2014

No me arrepiento y, por supuesto, no me enorgullezco.

Maté a la niña morena que pedía deseos a las 10:10 y a las 18:18 y a las 23:23 y...
Y también maté a la niña que pedía deseos a las estrellas fugaces aunque pasasen veinte segundos entre verla desaparecer y permitirse pedir otra noche más por él.
Maté a la niña que se ponía lazos en el pelo y no alrededor de la garganta.
Maté a la niña  que escribía cartas y en vez de quemarlas las regalaba con una sonrisa atada en el margen derecho superior. Desde entonces todo lo pone a izquierdas. Todo desordenado y en los márgenes inferiores. Y quemado, por supuesto.
Aún recuerdo la noche en la que maté a la niña que quería ser cantante, pintora y actriz diciéndole que no vivía en una película (algo que ya sabía de sobra).
Maté a la niña de nueve años que se enamoró como una mujer y aceptarlo le dolía más que regar sangre, más que arrancar un "no" de la última margarita (cosa que ya no hacía desde que maté su fe).
Y, al final, todas resultaron ser la misma. Parece ser que no jodí un poco a ocho niñas diferentes. Le jodí la vida entera a una sola.
He intentado hablar con ella y lo único que hay es eco.
Entiendo que no quiera saber nada más de mi.

Lo cierto es que yo tampoco querría.


sábado, 17 de mayo de 2014

"Restos de sal y de sol se hacen inertes encima de tu colchón"



Septiembre y abril siempre serán meses duros (un quiero y no puedo; ya sabéis, por eso de que no es verano, y no es invierno, y no es nada).
Quiero llorar porque tu olor no se va de mi cabeza y porque, a pesar de ello, ya no lo recuerdo.
Porque te echo de menos y porque te echo cada vez que vienes a por mí.
Porque la playa cada vez me recuerda menos a ti y porque olvidarte es algo que ya no recuerdo como hacer.
Porque tengo agujetas por todo el cuerpo de tanto baloncesto.

Y porque no sé amar con medida.

viernes, 16 de mayo de 2014

Buenos días desde la cornisa del octavo D de "Distancia".

No son buenos días, pero aquí somos muy educados.
Se nos abre el apetito y nosotros en cambio cerramos los ojos para volver al amor.
Nos dormimos hasta que vuelve a ser de noche y entonces nos metemos los dedos hasta el fondo, hasta las cosquillas, hasta volver a recordar que las ganas de morir y de ti (que se unen como una sola idea) no se han ido.
Encendemos un cigarro. Y luego otro. Y así hasta que los cuatro paquetes de la mesilla se acaban. Y escribimos mucho. Toda la noche hasta que nos dan las siete de nuevo, y cuando empieza a salir el sol nos volvemos a dormir. Que no hay cojones de cambiar nada.

Que no queremos que cambie ningún rito, que vayas a volver y nos pilles en el parque. Viviendo. De una puta vez.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Fase final del ciclo.

Suponía que mi madre iba a decirme algo así como "es tarde, cuidado con los hombres escondidos en la noche", o "cada día estás más bonita, así que cuidado con los hombres que te pueden romper el corazón".
Pero de pronto ella llega y me dice "hay luna llena, cuidado con los hombres lobo" y yo ya no entiendo nada.
Ahora lo que supongo es que se refiere a que la luz a veces trae consigo la mayor de las oscuridades, o algo así.
Ya sabes; ese brillo especial que la noche guarda y que te atrae hacia ella. Supongo que es de eso de lo que habla. De lo que hay detrás.

Pero yo me alegro de que haya luna llena. Al menos alguien estará completa esta noche.