domingo, 25 de mayo de 2014

Y te lamo y te juro que no recuerdo haber vivido esto.

No sé si era un sueño o qué era, pero de pronto estás al borde y tiras por la borda la brújula y el reloj de arena, porque el peso nos empuja hacia el fondo y no queremos tocar ahí.
Me pides papel y lápiz y gritas "El tiempo es nuestro, no hace falta que nadie nos dirija el camino" y te pones a dibujar un nuevo mapa del tesoro. Y sobre mi seno izquierdo haces una cruz y vuelves a gritar "¡tenemos el tesoro, tenemos el tesoro!". Y bailas por toda la cubierta. Y me prometes que iremos a medias, pero en el fondo sé que, como desde el primer día, yo perderé más. Porque quien más quiere, más pierde.


Y aunque sé que nunca llegaremos a tierra firme (que es realidad), y aunque el tesoro realmente nunca será tuyo ni mío (y no negatividad), sigo disfrutando del sol en cubierta. 


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