No sé si era un sueño o qué era, pero de pronto estás al
borde y tiras por la borda la brújula y el reloj de arena, porque el peso nos
empuja hacia el fondo y no queremos tocar ahí.
Me pides papel y lápiz y gritas "El tiempo es nuestro,
no hace falta que nadie nos dirija el camino" y te pones a dibujar un
nuevo mapa del tesoro. Y sobre mi seno izquierdo haces una cruz y vuelves a
gritar "¡tenemos el tesoro, tenemos el tesoro!". Y bailas por toda la
cubierta. Y me prometes que iremos a medias, pero en el fondo sé que, como
desde el primer día, yo perderé más. Porque quien más quiere, más pierde.
Y aunque sé que nunca llegaremos a tierra firme (que es realidad),
y aunque el tesoro realmente nunca será tuyo ni mío (y no negatividad), sigo
disfrutando del sol en cubierta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario