domingo, 20 de abril de 2014

Quien te probó lo sabe.

Ese eres tú; todo hielo, todo fundido.
El frío convertido en fuego. No existe olvido.
El invierno más cálido que ha rozado piel en milenios.
El aroma de una Troya más paraíso que infierno.
Ese eres tú; café los martes, sorpresa los domingos.
La pasión a los dieciséis. El vértigo de un octavo piso.
Corriendo en diagonal en el tiempo con vistas al quizás.
Y ese eres tú; la lluvia en la cara, las mejillas sonrosadas, el pelo al viento.
Nunca nadie fue tan cierto, y no miento
al jurar que nunca unos ojos fueron tan precipitados
como los míos, al asomarse y caer al fondo de los tuyos.
Nunca hubo hostia tan dulce.




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